“Recordamos” porque la memoria es imprescindible

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Por Gabriela Fernández Rosman

Esta semana tiene la Memoria de años de patadas, de entraderas nocturnas o diurnas en las casas, de confiscación de bienes y de exterminio. Aún faltan días, interminables horas para la liberación de los cuerpos esqueléticos que sobrevivieron para salir tambaleantes, pero con la esperanza de reencontrarse con alguno de los suyos. Uno, aunque más no sea de los que fueron separados sin explicación, de noche o de día. No había momentos precisos ni escondrijos posibles, había persecuciones implacables, había sed de negar la existencia del otro, el infierno de la maquinaria nazi y asesina se extendió por gran parte del continente europeo y se adueñó de todo.

 

Hacía varios años del 1933 en que las vidrieras de los negocios de las ciudades alemanas se habían tapado con los carteles del boicot: “No le compren a los judíos”. Habían estallado todos los vidrios en aquella noche extensa del Noviembre del ’38. Aislamiento en ghettos, detenciones, deportaciones, privación de derechos civiles y denigración con una jota estampada en los pasaportes para segregar hasta de los vecinos de toda la vida. Pero la decisión de instalar el asesinato sistemático y masivo la tomó Hitler en 1941 y a fines de ese año se asesinó a casi un millón de judíos. En diciembre el centro de exterminio de Chelmno iniciaba sus siniestras actividades y en lo que duró el año 1942, otros cinco campos de gaseo fueron puestos a funcionar para que niños, ancianos, mujeres embarazadas, adultos y jóvenes que no sirvieran para el trabajo forzado encontraran su final en las cámaras de gas.

 

Fue exactamente el 20 de enero del 1942, no podría precisar la hora en que los 15 funcionarios nazis llegaron sigilosos hasta esa propiedad ubicada en el suburbio de Wansee, en la ciudad de Berlín y hablaron de cómo se coordinaría la solución final. Estaban Reinhard Heydrich, el segundo de Heinrich Himmler, había ministros, el de asuntos exteriores y de justicia entre otros necesarios para establecer las burocráticas medidas para la destrucción y aniquilación sistemática del pueblo judío sin dejar de hacer notar que hubo otras minorías como la de los gitanos y la de los homosexuales, víctimas de la persecución y la muerte.

En aquella Conferencia de Wannsee, Heydrich se encargó de indicar que 11.000.000 (once millones) de judíos tendrían que ser sometidos a la solución final y que las leyes de Núremberg serían las que determinarían quién era judío y quién no. ¡Cuánto faltaba aún para aquel 27 de enero de 1945 en que las tropas soviéticas ingresaron al campo de Auswcwitz y encontraron 451 niños judíos entre los 9.000 prisioneros!

De casi un millón de niños judíos que vivían en Polonia en 1939, sobrevivieron alrededor de 5000, la mayoría en la clandestinidad fruto del arrojo de “los justos”. Emanuel Ringelblum, historiador del ghetto de Varsovia, escribió en 1942: “ (…) aún en los tiempos más brutales, brilló una llama de humanidad en el corazón más cruel y perdonaron a los niños: Pero la crueldad hitleriana es diferente(…)”.

 

La tasa de mortalidad de los niños fue significativamente alta. No más que entre el 6% y el 11% de la población infantil judía de Europa sobrevivió a la SHOA y el 33 % de la población de adultos. Fue el filósofo Theodor Adorno quien escribió que “después de Auschwitz, escribir poesía es un acto de barbarie” sin embargo, hubo tanta resiliencia que la mejor poesía la escribieron los sobrevivientes cuyo deber moral hacia la vida los guió para reconstruirse a partir de sus ruinas y como aves fénix volver a formar familias, engendrar hijos y conservar el patrimonio cultural de un pueblo milenario y esencial.

A continuación, el cálculo aproximado de la cantidad de víctimas de la Shoa (Holocausto). Fuente: museo Memorial del Holocausto de los Estados Unidos

Grupo Cantidad de muertes
Judíos 6 millones
Civiles soviéticos Alrededor de 7 millones (incluidos 1,3 millones de civiles judíos soviéticos que están incluidos en la cifra de los 6 millones de judíos)
Civiles polacos no judíos Alrededor de 3 millones (incluidos aproximadamente 50.000 soldados judíos)
Non-Jewish Polish civilians around 1.8 million (including between 50,000 and 100,000 members of the Polish elites)
Civiles serbios (en los territorios de Croacia, Bosnia y Herzegovina) 312.000
Personas con discapacidades que vivían en instituciones Hasta 250.000
Romaníes (gitanos) Hasta 250.000
Testigos de Jehová Alrededor de 1.900
Delincuentes reincidentes y los denominados asociales Por lo menos 70.000
Oponentes políticos alemanes y activistas de la resistencia en países ocupados por el Eje Sin determinar
Homosexuales Cientos, posiblemente miles (que es posible que se hayan contado también en parte entre los 70.000 delincuentes reincidentes y denominados asociales mencionados arriba)
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